Para Popeyes no hay nada más importante que disfrutes de cada segundo en nuestros restaurantes. Por eso tenemos un compromiso con la calidad, no sólo de nuestros ingredientes, si no de nuestra preparación y nuestras prácticas.

Origen

Todo nuestro pollo es de origen nacional y llega fresco a nuestros restaurantes. Sin procesados, conservantes ni colorantes. 

¡Pero no sólo cuidamos de nuestro pollo! Nuestros proveedores completan un exigente proceso de aprobación y son auditados regularmente por medio de organismos internos e independientes a Popeyes para asegurarnos de que sólo lo mejor llega a tu mesa.

Elaboración

La preparación de nuestro pollo comienza con un delicioso marinado en especias de 12 horas, que consigue darle todo su sabor y le convierte en algo más que pollo. Nuestros cocineros empanan a mano cada pieza y lo fríen a la temperatura perfecta para conseguir un crujiente rebozado.

Seguridad alimentaria

Nos tomamos muy en serio tu bienestar. Por eso te garantizamos los máximos estándares de seguridad alimentaria desde el origen hasta el restaurante, realizando exigentes auditorias y aplicando prácticas de elaboración basadas en el cumplimiento de APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de control Críticos).

Nuestros empleados están altamente cualificados y vigilan a conciencia que se cumpla cada procedimiento, antes, durante y después del cocinado.

Comprometidos con el medio ambiente

En Popeyes queremos hacer todo lo posible por disminuir el impacto de nuestra actividad en el medio ambiente. Por ello, hemos eliminado el plástico en la mayoría de nuestros envases, sustituyéndolo por papel u otras opciones biodegradables, solicitando a nuestros proveedores que se sumen a este proyecto.

Al igual que te animamos a que disfrutes de nuestras bebidas sin pajitas ni tapas (si las necesitas estaremos encantados de ofrecerte alternativas reciclables y de papel respectivamente), también te rogamos que utilices los cubos específicos para cada residuo cuando vengas a nuestros restaurantes. Así nos aseguramos de que la cadena de reciclaje se cierre y que estos materiales puedan tener una segunda vida.

¡Nosotros ya lo hacemos con el aceite residual de nuestras freidoras! Éste se entrega a gestores autorizados para su conversión en biodiesel.